veintiséis (más nueve, 35) versos sin hilo coherente que los conecte lógicamente: ya me caigo un poco mal
No estoy solucionando lo de no dormir, y creo que sentarme al sol sería una buena opción mientras fuera está cayendo un día más tupidamente nublado (hasta más nublado que mi mente)
intro
No es la rabia por sentirte lejos
ni el enfado con la renfe por llegar tarde,
es el sentir que se acerca un final
Y si este es el fin,
y si ya está anunciado y todos lo saben,
es que solo tú lo estás ignorando

la bestia siempre cena en casa
Hoy soy yo la bestia,
no tengo que invitarme a cenar en casa
ni venderte mi alma para recordarte
que nuestras palabras están vacías
Que no son un sentimiento desnudo,
que por ellas no corre sangre,
que no las puedes mirar a los ojos
ni aferrarte a ellas a muerte
la última verdad
Me huelen las yemas a vómito
de tanto hundírmelas en la garganta
esperando poder potarlo todo
Todo el odio que llevo dentro
todo el odio que me tengo
por nunca decir la verdad
Pero como siempre, todo tiene que ir genial
y nunca es la hora correcta
para poderme quejar y frenar
te echo de menos
Sujétame la esperanza
de volver a vernos algún día,
porque ahora me está doliendo
el no poder tenerte delante
Si tanto odias esta ciudad,
si tanto anhelas escapar por esa vía,
vete y no me la devuelvas
e intenta no dejar cicatriz
Por favor, no tengas miedo
pero yo iré sea donde sea
por encontrarte, para que puedas secarme
una última lágrima de mi falta de fe