58 segundos tras cruzar el torno del cercanías bajo la mirada de un interventor cansado de su trabajo, pisé el andén, y escribí...

breve inciso en mi pausa existencial y mental, sigo existiendo; probando a postear x2 en instagram la misma mierda

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58 segundos tras cruzar el torno del cercanías bajo la mirada de un interventor cansado de su trabajo, pisé el andén, y escribí...

C-3 destino Madrid Chamartín - Clara Campoamor, vía 1

Nunca pensé que despedirse en un torno de metro sería una cosa (tan) triste. Podría haber sido algo gracioso, algo como en una cafetería, después de comernos medio croissant. Pero vaya, que fue en un torno y a estas alturas, no le puedo hacer nada. Al final, lo bonito de despedirnos fue el hecho de que, en la despedida, estabas tú.

Despedirse es algo intrínsecamente triste. Despedirse es decir hasta luego, muchas veces sin haber comprado los billetes de tren para ese « luego ». Despedirse es empezar a acordarse de la despedida. Despedirse es aceptar el abrazar al recuerdo y abandonar el momento.

La memoria y el olvido son de mis pensamientos más recurrentes. Pensar en el cambio, acordarse de ayer, ver como las cosas evolucionas y como ayer empezaba la empezaban a florecer los cerezos y hoy ya vuelven a estar desnudos. Y en cómo cuando olvidas parece que los cambios no existen.

A veces me cuesta acordarme de cómo empezaron las cosas y, como quien dice, pierdo el norte. A veces me cuesta tener claro de dónde vengo, y a veces pienso en si esa suposición de partida es cierta o uno de esos tantos velos sobre lo que, en otra hora, viví. A veces me cuestiono la artificialidad de mi propia existencia.

Díganse, pues, de mis recuerdos, míos por haberlos creado yo. Pero, ¿están mis recuerdos en mí por haberlos parido o son un puente hasta ti por haber compartido ese espacio-tiempo?

Si alguna vez vuelvo a esa estación y huelo otro cigarro de maya verde, ¿será otra madeleine di proust?

Si es cierto que me he apropiado de tu recuerdo, ¿serás entonces siempre mío? Pero, por la contra, si me olvido, ¿dejarás de existir? A veces está bien dejar que el tiempo haga de esa magia suya y te deje olvidar, o te traiga cosas de vuelta.