treinta y nueve grados en el exterior, pero te siento frío e inerte; será que sigues en medio del puente?
Tm8gcHVlZG8gZmlybWFyIGVzdG8gYSB0dSBub21icm UsIG1lbnVkYSBkZXNob25yYS4gTm8gbWUgcXVpZXJ vIGRlc3BlZGlyLCBlc3DDqXJhbWUgcGFyYSBkb3JtaXIu

nunca, para mi, es tarde
Cierro los ojos y veo auroras
los abro y llueven cenizas
Me he acordado en mala hora
de beber de tus palabras
Una estaticidad opaca
otra oportunidad calcinada
Toma, el misterio desborda
mientras te devoran las llamas
Cabalga sobre tu tiempo
ignorando el presente ingenuo
No desesperes, dice al oído
susurrando, no tengas miedo
No hay badén que lo frene
es un desemboco febril, final
Nos vas a echar de menos,
confío que nos recordarás
Apoya sobre mi tu mano,
siento su peso, su presencia
Una persona, un sentimiento,
nunca reniegues entre tanto lamento

20250810: temp’rada das lapas
Bule a palavra com’o vento d’o solpor d’o v’rao. Asubía n’a finestra e mexe n’o corpo. Non resulta abondo seu apego, viras o tempo n’a terra d’amargura. Espréme-lo xesto. Cal remedio resta senón?
Nunca foi quen unha situación de encaixar tan ben na propia vivencia. Ergueuse ‘riba do monte a catástrofe e rifou co senhor o lume. Foxen despavoridos seus fillos pr’o lonxe, sen conhecer distancia correcta.