-für Dame Ribo-; cuarenta y cuatro días han pasado desde que entré en este piso con mi maleta grande para empezar a (pretender) construir un hogar

cartita que lleva un momento guardada en la to-do list que tanto odio; ¿es sentirse inútil de resaca un evento explícitamente canónico para la víctima capitalista?; lol que mal

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-für Dame Ribo-; cuarenta y cuatro días han pasado desde que entré en este piso con mi maleta grande para empezar a (pretender) construir un hogar

Espera, estoy buscando alguna foto chula que insertar contra su voluntad, sino el correo se hace muy denso.

Hola, Paula.

Sé que últimamente te estoy atosigando un poco, porque eres el núcleo del 60% de hilos de pensamiento que no se ven cortados por otro más violento. Como diría mi madre, “de tanto decir mamá me vas a quemar el nombre”. Es un poco raro, porque sabes que no me conoces y yo no te conozco. Y, la verdad, estar escribiendo esto es un poco anclarme a tu colectivo de personas que se creen especiales

Mucha gente ha estado publicando hoy fotos de Jane Godall, no entiendo si lo han estado convirtiendo su muerte en una pena colectiva o simplemente empiezan a ser víctimas del fenómeno de republicación concatenada. No es que me alegre de su muerte, pero no entiendo por qué me siento tan alejado de esa gente que tengo tan cerca y llora por alguien que no conocieron. A mi hasta me cuesta llorar por la muerte de alguien que conozco.

Ese es uno de los motivos por los que odio los velatorios. El primero es porque me gusta presumir de no haber sido bautizado y me siento incómodo entre tantos crucifijos de madera. Después está la gente. Sollozando y llenando de grasa ese cristal a una temperatura entre 2 y 8 grados.

Sé que a ti tampoco te gustan las despedidas. O eso creo haber entendido. Esto de las palabras es un poco peligroso y creo que no nos lo enseñan lo suficiente. Supongo que los profes también tendrán miedo de las palabras, y de usarlas como no pretenden sin darse cuenta.

Bueno, que parece que las despedidas son frías. Parece, porque no sé si son del todo. Digo que parecen porque a veces pienso que la ansiedad de querer entender las cosas no es propia de mi. Me refiero a que claro, me gusta mucho entenderlas, pero las prisas por hacerlo a veces son demasiado filosas. No es una falta de autoestima, la verdad, es que me gusta cuestionarlas y cuestionarme. Tampoco sé si cuando me llaman egoísta tienen razón, pero ahí ya me cuesta un poco más relativizar.

Pero yo no quiero nunca despedirme. Porque es triste, y aunque me cueste llorar cuando estoy triste eso no implica que esté menos triste. A veces no tengo ni que dar un abrazo ni un pésame para sentir cómo me invade y desborda. Ojalá todas y cada una de las veces que me sintiera triste llorase. Sería tan fácil entenderme. Pero bueno, al final todo esto es una crisis adolescente tardía.

Me encanta abrir paréntesis y no cerrarlos, así nunca digo adiós al suspense. Espero que lo entiendas y me puedas enviar el carnet socio del colectivo de personas que se sienten especiales esta semana para presumir de él hasta que tenga otra cosa de la que presumir.

Atentamente y hasta la próxima,

Alguien que no conoces, Rigoberta Bandini .