en cuarenta y una horas me dejará de doler la oreja como si me la acabasen de arrancar de cuajo o morder con 3 dientes
je ne sais quoi, je ne sais quoi............... soy más difícil de entender que una mascarilla de pelo importada de rusia que pone „кератиновая маска для волос“ de кафе мими para cualquier ser ajeno
He apagado las velas de las mesas del salón. Poco a poco los estallidos de la bolsa de palomitas del microondas se van retardando. No serán mis latidos, pero cada vez suenan más y más solos. Todo coincide, estás en un salón, pero que todavía no es tu salón. No te sientes fuera de lugar, de hecho hay cosas que te recuerdan a casa. La copa de vizhoja seguirá siendo la misma y el olor de las velas camufla el desamparo.
Salta a la vista el ruido del aspirador sobre los resaltes de las puertas que tan poco han echado de menos los vecinos, la llave del buzón no funciona y en el zapatero hay polillas. Bienvenido a la vida dónde te atemorizan con que serás el único que cuide de ti mismo; ¿seguro que voy a notar tanta diferencia? Bienvenida al mundo, princesa del caos, ¿acaso no ha sido ya suficiente?

Los armarios no llegan al techo por 23 centímetros. No los he limpiado, ¿para qué? Primera cosa que de verdad me la suda desde que he llegado.
En fin, bienvenidos a un disco que se llama “Me he perforado tres veces la oreja en el tercer día solo y esto es sólo el principio”. Desconecta de ti mismo, piensa en limpiar tu albornoz o bata/manta y disfruta del sentir polvo bajo tus pies descalzos. Entretente con tu libro sobre mug cakes, decide qué router instalar en casa y compra unas nuevas mariposas para la thermomix.
Pero ojo, la foto nueva del DNI es la bomba (podría ser el cabecilla de un comando en los 80 con las pintas que llevo). Al menos en esta no salgo con los ojos rojos. Algo bueno tenía que haber, ¿no?

Mierda, se me han quemado las palomitas con tanto rollo.
