el cielo será noche a partir de las 21:47, pero a las 21 y 33 ya habrás podido leer otro capítulo más, "nano"
No se pueden mencionar personas en el subtítulo, pero la lluvia si te puede refrescar. ¿Qué puterío es este? Que alguien me lo explique, gracias.
Estrella. Reflejas conformidad a tu paso. ¿Acaso se han quejado alguna vez de ti? ¿Es virtud complacer? ¿Es virtud soplar viento al que no se percata de que no podrás levantar vuelo? No me hagas dudar otra vez de mí mismo, pero esta vez encuentra una manera de que aprenda sin que me duela.
No llores, estrella, está lloviendo. Es normal que sientas el frío de ese la bemol; es normal que tu milk tea no tenga el mismo sabor que antes; es normal que vuelta tras vuelta, la aguja deje su propio rastro sobre el disco. No eres la otra estrella ni vas a dejar de ser estrella por mucho que llueva. Te vas a enfriar, mismo constipar, por el camino no podrás levantarte y tendrás ganas de vomitar en la primera esquina en la que te encuentres sola.
Querida estrella, te dolerá la cabeza y te encerrarás en una falsa guía de autoayuda intentando salir del apuro. Te saldrá impar el volumen de la televisión, tus gatos morderán tus cables y todo, absolutamente todo va a fallar. Pero tu nunca has fallado, al menos no a tu futuro.
El futuro, estrella, no está escrito, bien es cierto, pero dentro de treinta y tres meses te prometo que leerás esto. No quiero que te plantees si “fue para tanto”, si decirlo o no por una especie de humildad a la que seguramente sigas teniendo la pista perdida o no. Por supuesto fue para tanto, tu lo has vivido, no te olvides.
Estrella, no te olvides de donde vienes, no te olvides de a donde vas, nunca te olvides de donde estás; nunca te olvides, pero tampoco te preocupes. No hay dios que conozca tus hazañas: sabes bien que eres tú quien mejor se conoce.

No importa si has llegado a lo más alto de la pirámide, no importa si sigues cimentando tus pies bajo tierra, no importa si no vas a ver la luz. Tanto si estás en tu casa como vives en sus brazos (bajo su abrazo). Siempre que encuentres una razón, no de esperanza, ni de supervivencia, una razón de ser; sé. En el pasado, en el presente, en el futuro. A tu lado, a ochocientos cuarenta y nueve kilómetros, bajo tu ropa interior. No la busques, ella vendrá. Ella te encontrará en el momento correcto.
Si ya la has encontrado, estrella, enhorabuena, nunca más tendrás que dejar rastro de tu dolor bajo ninguna pluma. Pero, si no la has encontrado, no creas que voy a sentirme menos orgulloso de ti. No vas a perder lo que ya has vivido: ahora te pertenece. Algunas cosas te han pasado, otras veces tu le has pasado a las cosas: pero una vez dado el paso, son todas tuyas.
Toma este momento, estrella. Si quieres vivir, no necesitas vivir en la costa de California, solo bailar a tu propio ritmo. Apréciate, que ahí donde estás todos envidiarían tu verdad. Llora, no te cortes, es tu momento. Date un capricho, un baño con dos flis más de champú.