diecisiete ................. puntos sin contar
me cuesta, vale?!

Ayer dieron las 14 y de la misma manera que la campana que indica el final de una intensísima y dura jornada de estudiante de bachiller empieza a sonar, se fue con ella todo ánimo de seguir con el día. No había dormido mal, no había tenido pesadillas por noveno día consecutivo. No me había cruzado con nadie, no tenía nada que hacer. Casi mecánicamente todo había encajado medianamente bien en un vacío, como un artefacto perfectamente diseñado para dejarme sentir otra vez como el humo del incienso de mi cuarto irritaba mis ojos. Como se enrojecían, latido tras latido, cargándose de sangre, mientras las horas atropellaban al minutero de mis latidos. Como siento el escozor de ese humo construido entre las cenizas de una casa, palpitando con cada ráfaga, pero irresistiblemente abogando una lágrima que finalmente me hiciese replantearme si estaba haciendo lo correcto. Porque por mucho que cierre los ojos en medio de un incendio, eso no podrá evitar el irremediable hecho de quemarme, no?
Con todo esto he de decir que no me gusta la manera de la que están hechas las cosas. Quisiera cambiar tantas. Quisiera poder decidir, poder escoger como siempre parece que se ha hecho a mi alrededor. No entiendo como se pueden dar tantas casualidades en un período tan corto de tiempo. Y me parece hasta un poco egoísta el admitirlo, pero no me gusta. Y no me lo voy a callar, hoy no.
Ayer salí a las 14.03h por esa puerta y el olor a tierra y asfalto húmedos me asaltó para recordarme que seguía en ese mismo sitio en el que hace 13 meses antes había empezado a construir, desde las cenizas del incendio más trágico de la historia. Me asaltó para recordarme que seguiría andando por la misma calle, aunque no escuchase la misma música. Que las baldosas seguirían teniendo los mismos accidentes y los charcos que antes escupían, ahora podían engullir un pie entero, y que mirar a ambos lados antes de cruzar seguiría siendo una estrategia de supervivencia básica en mi día a día.
Pero supongo que no miré a ambos lados antes de decidir empezar a conocerme.
