cuarenta y nueve minutos de álbum han dado muerte a la alternatividad: que os jodan performativas raxetas
me encanta hacer intervención divina mientras unos neonazis cortan neptuno; por su propio peso caen las cosas, deja de agarrarlas y hacer el ridículo, no engañas a nadie
cambia de acera las veces que quieras, te vas a seguir mojando
Hay pocas cosas de las que no puedes escapar. Objetivamente, claro. La primera siempre vas a ser tú, cómo no. La segunda será tu cuerpo, ¿premio o cárcel?. La tercera… bueno, la tercera es la lluvia. Sobre todo cuando no llevas paraguas.
Sales por esa puerta de casa, abandonas tu lugar, para indistintamente zambullirte en el caos de una (otra, y otra) alerta meteorológica por viento y lluvias. Muchos llevan un paraguas. De hecho dices muchos por no decir que el único que no lo lleva eres tú. Por no dar pena. Por ego, para que nos entendamos.
Sigues caminando y tu única fe se centra en una pared de piedra, de unos diez metros de alto y otros tantos años como completa amparadora de tu chándal. Probablemente mañana vistas de Adolfo, pero hoy te toca ir de Nike.
Y en medio de un pensamiento aleatorio una ráfaga de viento se revuelve y acomete contra tu persona, con su lengua de agua fría y preparada para lamer todos y cada uno de tus rincones.

MOV I
No encontrarás manera de vivir si tu motivación va a ser amar a este mundo. Vivir entre toda esta violencia ejercida en una misma cama, olor a neumático quemado y devoción vacía para idealizar a un ente del que no quedan más que reliquias esparcidas por tantos confines… no es Dios; son los restos de tu corazón, no intentes repararlo. Intentar huir ante él no tiene perdón.
Está prohibido nutrirla de amor: el rosario de su espalda desdibujada es indivinizable. Arrancárselo sería fácil, mismo sin anestesia. Brilla en ella la luz y el personificado deseo; pero no dejes aparte el calmarte.
¿Qué miedo da ese Dios, no? ¿Quién soy yo a su lado? ¿Va a ayudarme? ¿Va a ordenar mi caos? ¿Matan más tus puñales o tus abrazos? ¿Duele llorar piedras por ti? No te lo desmentiré… eres grandeza. Mi grandeza más robada.

MOV II
Estás en mis rabia, estás en mi miedo, estás en mi amor y estás en mi sangre. No hace falta que me guarde cosas para que me pese el corazón: tu sangre ya llega para envenenarlo. Qué dulce manera de seducir, el salvarme de mí mismo; sobre todo cuando salvarme incluye salvarte a ti.
Despieza tu verdad, en cuanto acabes de montarte la película me contestas. Mientras tanto, me voy a llorar al baño, te esperaré. Y moveré los hilos necesarios para empezar de nuevo, habitando esa madrugá de frío crucifijo colgando del pecho.

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Escribir desde el móvil es tal coñazo y tan poco performático… y escribir con el móvil en un coche rojo da asco. Te echo de menos, papel. El móvil está frío. Y cada vez se hace más, y más incómodo.
Pega de frente el sol, pero el café en vaso se enfría al mínimo contacto con la piedra. Es noviembre, es frío: el tintineo de las ovejas recogiéndose a las cinco te lo recuerda. Hasta que pasa la moto petardeando y rompe tus esquemas.
Encontrar tu sitio en tal paisaje no descontenta.

Pues eso, R O S A L Í A que la has liao, se te da muy bien. Enhorabuena. Mañana más y mejor. xoxo.