35 episodios, 350 etapas vitales, 3500 cambios de personalidad y 35000 cambios de humor después, finalmente dieciocho
Deixa de mirar a galería e cómete unha hostia ao veres como está todo. Se cadra, podes desfrutalo. Por probar non has de perder nada.

Antes todo esto eran buenos pastos:
nostalgia del tiempo aquel sin estrategia de evasión.
“El cambio es constante”. Típica frase con la que empieza un curso de historia contemporánea. “Todo pasa por algo”. El cambio extremo sin llegar a los extremos, el darle la vuelta a la tortilla sin mancharte el mandil. Decir que “el cambio es la medida del tiempo” explicaría mi ritmo de vida. Normal.
Cambia o tempo, cambia o aire, cambia o corpo e cambia o pensamento. Nunca cambiarás a xeito de todos. Dunha noite á mañá seguinte xa te sintes outro. Outrorizado, que non medrado, porque o tempo non ha de conlevalo sempre. O tempo corre, non flúe; o tempo escapa e o tempo esgótase. Nunca tes tempo suficiente, pero sempre abonda o cambio. Caigo nunha contradicción, non si?
Tirar fotos esquécese a favor do tirar de carrete, de servirmos a gana de vivir por idealizacións ociosas do vivido. Todo con tal de sentirte máis preto deses momentos. Buscas en igual medida cantidade e calidade, sen darte de conta que non estás no súper. Estás en maio, espabila caramba.

NO ENTIENDO POR QUÉ TE GUSTO
SI ES QUE ESTOY MUY BIEN CALLADO
I’ve been fighting, I’ve been struggling
Maybe too close to the sun,
-even no god could say-.

UNA FRASE, UN REGALO
”SER FELIZ ES SABER DECIR NO”
Temperatura exterior: 26°C. Un pingüino de la 594 no será capaz de arreglarte la vida, pero dentro de una 594 pueden ocurrir muchas cosas. Desde quedarte atascado en un túnel e intoxicarte de lo mal que combustionan hasta resolver tu vida con un café en mano (no lo tengo) y un paquete de chicles bubblemint (tengo 5, igual que los 5gb que llevo de música por si acaso).
De todas maneras, sigue habiendo mundo fuera de ese coche 02 destino OURENSE con paradas intermedias en LALÍN, O IRIXO, CARBALLIÑO, A FRIELA-MASIDE. Fuera de esa nube de peregrinos que se cuelan en los regionales y te preguntan con acento nórdico “Tren a ourense aquí?”.
Serían en cierta medida, pues, mis pensamientos peregrinos? A dónde se dirigen? De dónde viene su acento? Qué intención llevan? Las interferencias de mi bluetooth con la catenaria a 3000VDC y el GSM-R bloquean la respuesta: la verdad. Sólo espera en el andén 4, sector B. Puede que la encuentres, o puede que me encuentres a mí.
Corrijo, temperatura exterior de 27°, pasando el falso túnel del novísimo acceso a Santiago. Esta línea no es la 082, pero no tiene por qué ser un camino erróneo por terminar el ERTMS. Estamos fuera de control, los helechos abordan las vías. Con la misma veracidad me abalanzaría sobre ti, aunque no a 110KMH por un falso túnel.
Ser feliz es decidir que esta vez renta tardar una hora más sólo por darte el gusto: por darte y sentir el capricho de disfrutar las curvas. Ser feliz es sentir las cosas que quieres sentir, es elegirlas, es tener el control incluso sin necesitarlo. Ser feliz es perder la vista del cursor al tener que fijarte en las teclas, es dejar de preguntarte qué es lo que has hecho mal. Ser feliz es escoger responder al maquinista que no estás pasando calor incluso cuando el aire acondicionado no funciona. Por algún motivo, excluyendo toda validación tercera innecesaria en este punto (e imperceptible), te inundas de esa complicidad del hacer sentir bien.
Ser feliz es saber decir no a lo que no quieres. Es decir no a la necesidad ingrata, es sentir el “clin” de la validación del billete sin sentirte presionado a enseñarlo. Ser feliz es, n’importe leur perception, escoger y saber escoger por ti.
Nadie te va a enseñar, nadie va a escoger por ti, es tu trabajo. Es devoción por el uno y querer por el propio. Es ser el personaje principal en la mente del guionista, sin que ningún espectador se llegue a dar cuenta.
Es un trabajo, es un estudio, es aprender constantemente del amor que brota de tus raíces y aceptar que lo único que es propio sin currártelo es la soledad. Es ver el viaducto y cruzarlo mirando la caída, sin miedo a sentirla. Es tomar el control sin buscar tomarlo, es querer que exista algo que haga sentir sin importar el sufrir.
Ser feliz es darle al botón por placer, y no por cuenta ajena más que por la propia.